Inicialmente concebida como basílica cristiana en el siglo IV, Santa Sofía ha sufrido una azarosa historia. Tras la caída de Constantinopla en manos otomanas, el sultán Mehmet II, que cambió el nombre de la ciudad al actual de Estambul, ordenó también la transformación de este edificio en mezquita. Un proceso que apenas tardó cuatro días: la ciudad capituló un martes, el 29 de mayo de 1453, y ese mismo viernes los creyentes musulmanes ya pudieron realizar la oración colectiva en su interior. Para la llamada del muecín, se improvisó un minarete de madera, que posteriormente sería sustituido por uno de ladrillo. Poco después, Mimar Sinan, el arquitecto más importante del Imperio Otomano, se ocuparía del proyecto que asentaría definitivamente la transformación.
Pues sí que tiene historia Santa Sofia....
ResponderEliminarEsto no ayudarà en nada a crear el clima para que Turquia entre en la comunidad Europea.
ResponderEliminarNo creo que haga mucha gracia pensar que la que en pasado fuera la catedral del mundo en tiempos del imperio romano de Oriente nuevamente sea convertida en Mezquita.